martes, 8 de junio de 2010

Madridismo activo

La ventaja de tener un mínimo de experiencia en esta vida debido al paso de los años, es que podemos comparar con épocas anteriores lo que vivimos hoy en día. Esto nos hace mantener un espíritu crítico y de resistencia si ante nosotros se plantea un presente que nos desagrada con un futuro desesperanzador. En muchas ocasiones me planteo el porqué seguir ahí, acudiendo a Chamartín o Vistalegre (bueno, esto último ni eso podré hacer el año que viene). No me siento identificado con la política del Club, ni con gran parte de la afición, con el modo de plantear las competiciones ni el entorno de las mismas. ¿Por qué?

Tal vez sea un ideal lo que mantiene viva la llama. Puede que la esperanza siga ahí, en el fondo de mi subconsciente. Llega el Mundial, una competición que siempre me ha emocionado y hecho disfrutar con lo mejor del fútbol concentrado en un mes, y deseo que sea un fracaso. No en el orden deportivo, donde ansío que España levante el galardón, pero sí en el organizativo. Me encantaría ver estadios vacíos, hoteles de los equipos desvalijados como el de Colombia. Caos en las calles. Grandes pérdidas económicas. Sí, este sentimiento lo asocio a la esperanza, la que comentaba al principio, de que todo se vaya al garete para volver a un estado puro del sentimiento deportivo. A los valores clásicos que se remontan a la antigua Grecia y que no distan mucho de los que defendemos los pocos románticos que quedamos.

También puede que sirva de motivación los amigos con los que compartes conversaciones interminables sobre este asunto, sobre el estado deportivo de nuestros equipos, las cervezas previas y posteriores a los encuentros, viajes, animación, alegría y frustración, odios,… Puede que eso lo convierta, en cierto modo, en un estilo de vida. Mientras muchos jovenzuelos de la España de hoy sólo piensan en los fines de semana como el espacio de tiempo dedicado para gastar un bote gomina en la cabeza, ponerse pendientes de plástico imitando al futbolista o cantante de moda del momento, de ir a lucir palmito a garitos de lo más cool con música insufrible importada de lo más barriobajero y denigrante del otro lado del charco; otros miramos los días marcados en rojo en el calendario como el momento de compartir vivencias, cánticos y dar rienda suelta a nuestras emociones en torno a lo que se considera un sentimiento, no una moda. Seguro que muchos han pensado en ocasiones que se acabó. Hay que desdramatizar, seré uno más de los borregos que solo presumen de ser de su equipo durante los 90 minutos que el fútbol pone en bandeja para hacer el friki. El resto del día y de los días me olvidaré de esos mercenarios. Veré las tertulias de Ana Rosa, intentaré encontrar la gracia a los Manolos para tener conversación en el bar y disfrutaré de los bailes que nos dedican los parásitos de nuestra sociedad antes de acostarme.

Pero ene l horizonte se asoma el siguiente partido y notas como la sangre fluye más rápido según se acerca el día y la hora. Escuchas al palurdo de turno recitar exactamente igual la misma frase que ha leído por la mañana en el Marca y cuentas hasta 10 para no darle una galleta como premio. Observas a tu alrededor y te sientes en una dimensión a parte del resto de los viandante porque percibes que ninguno intuye lo que tú estás y como lo estás pensando. Entonces te das cuenta que no es cuestión de decir que lo dejas. Es como lo vives y eso va dentro. Lo llevas tatuado en tus vísceras.

Volviendo a lo que comentaba en el primer párrafo, las nuevas generaciones que llegan ahora no tendrán con que comparar porque sólo conocerán esto: el deporte-negocio. Se creen que el Madrid de Florentino es igual o mejor que el de Don Santiago Bernabéu o el de los 80. Ven los Mundiales a través de latas de Coca-cola o de Shakira y Bisbal. Nunca oirán hablar de Raimundo Saporta. No conocerán lo que era un Estadio rugiendo alentando a su equipo de pie. Jamás verán la banda morada, en honor al pendón de Castilla, atravesando el MCF por completo para fundirse con el límite dorado de nuestro Escudo sin detenerse en una M recortada en sus extremos inferiores.

Por eso os animo a una labor de boicot y difusión. No consumáis productos que lleven el escudo apócrifo de nuestro Club, símbolo de mercantilismo y traición a nuestra historia.¡ No nos representa! En cuanto a la labor de difusión, disiente de las doctrinas oficiales expuestas en los panfletos que día a día venden en los kioskos. Habla a los niños y jóvenes de lo que nos enseñaron que era el Madridismo. Aprovecha este medio que es internet en la labor de transmisión. Escribe lo que has mamado desde pequeño y pásalo a través de mails, redes sociales o blogs. Que nadie apague tu voz en los estadios o pabellones. Luce con orgullo tu bufanda con los colores de siempre. Muestra en el distinto material que portes cuales son los verdaderos símbolos que nos identifican. Sal a la calle con tu camiseta blanca impoluta. Busca prendas de nuestro equipo con el Escudo anterior (si lo buscas lo encuentras). No acudas a las tiendas oficiales de la marca que nos viste a no ser que sigan vigentes las ediciones retro.

En definitiva, lo que os propongo es un MADRIDISMO ACTIVO. De nosotros depende que lo que nos mantiene ahí no se apague con las generaciones venideras. No esperes que los de arriba lo hagan por ti, pues entonces estaríamos perdidos de antemano. Defiende lo que es tuyo y da sentido a tu vida.

RESISTENCIA MADRIDISTA
¡¡HALA MADRID!!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo has clavao macho. No te preocupes habemos más como tú y estamos en ello.

Madridista sin complejos dijo...

Amén a toda y cada una de las líneas que has escritio. Te has superado (y es dífícil) Propongo un "logo" o similar que represente lo que propones en tu artículo:MADRIDISMO ACTIVO. Que nos sumemos desde blogs y foros, colgándolo en ellos y haciendo correr la llama de lo que el Gafas y su gente pretende cargarse. HALA MADRIS, un saludo.

Anónimo dijo...

RE-VOLUCIÓN!!!!!!!

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que escribes, es un orgullo poder leer esto en una época con semejante pérdida de valores.
un saludo desde aragón,
arriba españa!

rafagetafe dijo...

Que razon que tienes las temporadas las acabo saturado de estar hay partido tras partido puede q sea la edad 41 ya van pesando pero luego veo en lo que estan convirtiendo esto y solo tengo ganas de volver a mi grada y dejarme la voz no lograreis quitarnos nuestros sentimientos ni nuestros valores NO AL FUTBOL MODERNO.

Anónimo dijo...

Felicitarte por el artículo, has expresado perfectamente el sentimiento de unos cuantos......

Hay que darle la vuelta a la tortilla esta que tenemos encima.


odio eterno al futbol moderno.

ADELANTE REAL