jueves, 11 de marzo de 2010

CarabancHELL

Hoy es de esos días en el que no apetecería levantarse, ni ver a nadie, ni encender la radio, ni la televisión. No ver la prensa y evitar al vecino que sabes lo que te va a comentar lo sucedido con cara de guasa, sea o no del Madrid. Te entran ganas de clavarle en el pecho cualquier elemento punzante de escritorio que tengas a mano al típico compañero de trabajo del Patético cuya única ilusión es ver las derrotas blancas ante la ausencia de alegrías propias. Los mismos que el sábado se vanagloriaban de ser madridistas ahora se retractan insultando a jugadores e institución de forma tan gratuita como cuando presumen de sus hazañas absurdas de cualquier remontada vivida en casa del suegro, en la del friki de su amigo o en el “bar de Tinín”, que seguro que es otro que tal baila.

Pero sí. Ha sonado el despertador y me he lanzado de la cama con un salto. Para mí, pese al varapalo sufrido ayer el orgullo de ser madridista sigue intacto. Me he enfundando la chaqueta con mi Escudo y saco pecho ante todo el que me cruzo. Hoy tengo una ilusión renovada. Seguimos teniendo la opción de ser grandes en Europa. Me queda Vistalegre.

Alguno se preguntará porque tanto bombo al partido de esta noche si la clasificación ya se ha conseguido. Muy sencillo. Hoy puedo comprar mi billete de avión a París. Queda el cruce de cuartos, pero según quien nos toque la suerte será dispar. De ahí la importancia de ganar al equipo asiático invitado a jugar una competición europea. Es un choque que aúna diversos alicientes: equipo odiado, que nos impidió hace dos temporadas disputar la final en nuestra ciudad (¿a qué me recordará esto?), la sensación más cercana que nunca de que podemos volver a la Final a Cuatro 14 años después… Si bien por un lado existe un pesar enorme por lo de ayer, por otro la ilusión se mantiene intacta. Las horas pasan despacio y se ve lejana la hora del salto inicial. Entro en lacaixa.com y veo que las entradas están agotadas. Los jugadores y directivos de la sección están percibiendo el ambiente. Ellos mejor que nadie saben lo que hay y así se están encargando de mostrarlo.

Esta tarde, de nuevo, cogeré mi bocata, me enroscaré mi bufanda del Madrid al cuello y estaré pronto en los aledaños del Pabellón degustando la rica cerveza con sabor a noche europea.
Esto es CarabancHELL.

1 comentario:

Danny Guillén dijo...

http://www.thefootballislife.blogspot.com/