jueves, 15 de mayo de 2014

La autocanasta

En enero de 1962 se disputaba el partido de ida de 1/4 de final de la Copa de Europa entre el Ignis Varese y el Real Madrid. 2.000 almas gritaban y jaleaban a los suyos en la auténtica olla a presión que era la pequeña pista de juego de los italianos.

Con apenas 2 segundos para acabar el partido, el marcador registraba un empate a 80 que daba al Real Madrid la posibilidad de resolver en la prórroga; el problema era que... no quería llegar a esa prórroga. Con Hightower lesionado, Sevillano y Morrison eliminados por faltas y Emiliano y Lolo Sáinz con cuatro faltas, y contando con la presión de los aficionados varesinos, en una hipotética prórroga el Real Madrid podría recibir un revés importante, así que la decisión del entrenador Ferrándiz era tan clara como inesperada: había que encestar en su propia canasta y perder el partido.

Así pues, los blancos sacaron de fondo y el pívot zaragozano Lorenzo Alocén introdujo el balón en su propia red ante el estupor y júbilo de los aficionados italianos. Poco a poco el Ignis se dio cuenta de la trampa que le había sido dispuesta y protestó ante la FIBA por lo que consideraba una medida antideportiva. Pero ya era demasiado tarde, entre medias el Madrid había decidio la eliminatoria ganando por 83-62 en el partido de vuelta.

Meses después, se presentó una enmienda en el reglamento de la FIBA: "La autocanasta anotada en los últimos instantes de un partido que evite un empate como resultado final, comportará la inmediata descalificación del equipo al que pertenezca el jugador autor de la autocanasta".


Texto: Marcos López, extraído de su canal de YouTube.

No hay comentarios: