No se me ocurre otro título para describir lo que se avecina, por muy
bakala que suene.
¿HEMOS VUELTO? Se podría decir que sí. Al menos estamos ahí en ambas secciones. Luego lo que suceda puede salir cara o cruz, pero si sale cara se transforman en títulos. Lo que no se podía tolerar era caer en rondas previas en distintas competiciones, fuere Copa de Europa de baloncesto y fútbol o Copas del Rey. El Madrid vuelve a luchar por los títulos.
La semana pasada se vivió algo Mágico en el barrio de San Fermín. Es curioso que justo el año que más problemas planteaba la dirección de la sección, con la decisión más controvertida de los últimos años, como fue el traslado de pabellón, y sucede lo más importante para el baloncesto del Club desde 1995. En los dos primeros partidos de la serie sentía impotencia debido a que no parecía que nos jugábamos el pase a la FF. ¡Cómo añoré Carabanchel en ambos partidos! Un público escéptico, huecos por la grada,... no parecían noches europeas. Para colmo, por le tele se veía una Fonteta distinta a la que se aprecia en la ACB. Se notaba que ellos si prepararon sus armas para estar a la altura de la batalla que se presenciaba. Otro tema es la forma de ¿animar? a su equipo que tienen, pero ambiente había y la gente estaba metida en el encuentro.
En esto llega el quinto partido. El tiempo primaveral acompaña, la gente se conciencia de que es el partido más importante desde aquella fatídica semifinal contra el Farsa en París y los billetes se agotan en la taquilla. Jugadores concienciados y los medios que recuerdan que existe un deporte llamado baloncesto. Un comienzo titubeante del equipo pero la grada responde y el equipo se viene arriba remontando el resultado y consiguiendo, POR FÍN, en ansiado pase a la Final Four, con Llull tirado en la banda dando un talante dramático y heroico al pase, una grada que se viene abajo y palco que resopla de alivio porque han salvado el pescuezo. Pero ojo, que no quiero que me la den, sigo pensado que JC. Sánchez es un cáncer para la sección y Florentino Pérez para el Club.
Dos días después llega el Clásico de la ACB. Mientras disfrutaba de unas cervezas primaverales en los aledaños de la Caja un amigo me comentaba que no tenía sensación de Madrid-Barsa. Le dije que razón no le faltaba, pero que era una tarde para disfrutar del pase. El equipo llegaba cansado, muy tocado físicamente y con menos de 48 horas de descanso. Nadie daba un duro por la victoria, con no hacer el ridículo valía. Pues como si se hubiesen quitado una losa de encima el equipo empezó a volar. Un Madrid fresco, irreconocible, marcaba distancias en el primer cuarto ante el jolgorio de una grada, que si bien no se llenó si presentaba un gran aspecto. El partido se igualaba con la lesión de Llull (para mí excesivo que forzase para jugar) y se llega a la prórroga tras un tiro de 2 de Tomic que no hacía desaparecer las sensaciones de que se iba al tiempo añadido con un Madrid venido a menos y un Barsa en alza.
Pero la inercia se ha invertido. Ya no está tan lejos el Barsa. Los jugadores decidieron demostrarse que a los culés se les puede ganar, que no son imbatibles, que somos el Real Madrid, ¡joder!
Sólo el
basket-average nos separa de la primera plaza. El equipo tiene la sensación de que ya han cumplido por lo que juega más relajado. Y vista la trayectoria de toda la Euroliga en la Final Four auguro un 25% de posibilidades por equipo. Es decir, que aún no hemos cumplido. Que no vamos de perita en dulce. No están ni el Barsa del año pasado, ni el PAO de hace 3, ni el CSKA de Messina. Se va al Palau Sant Jordi a ganar el título. ¡La NOVENA!
Por cierto, ¿cómo era aquello que se cantaba el año pasado por el Camp Nou? ¿Sí, sí, sí, nos vamos a Madrid? Yo no vi a ningún culé en mayo por la Castellana. Ellos sí tendrán que ver el blanco madridista y el morado en honor al pendón de Castilla paseando por sus calles. No es una ilusión, como lo fue para ellos. Es una afirmación: ¡NOS VAMOS A BARCELONA!