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lunes, 7 de julio de 2014

¡Gracias Viejo!

Alfredo Di Stéfano
4 Julio 1926 - 7 Julio 2014

domingo, 1 de junio de 2014

Se acabó la Liga

Menos mal que este año hay mundial.

El origen de esta actitud totalitaria, la base de esta futbolización de la existencia, está sin duda en la invención del mercado de verano. La ausencia de partidos entre junio y julio habría provocado una pavorosa laguna en el tejido mental del aficionado. ¿Cómo superar este riesgo, cómo sobrevivir a los domingos sin resultados, cómo atravesar la extensión de casi ocho semanas sin comentarios deportivos? Precisamente con las adquisiciones de nuevos jugadores, o mejor, con la discusión sobre su idoneidad. Y el mecanismo vuelve a engranarse, sin dejar ni un ápice de existencia inmune al contagio.


El campeonato está suspendido, los jugadores están de vacaciones, pero los directores deportivos trabajan en la sombra y el aficionado los sigue día tras día, hora tras hora. Es el nacimiento del Peri-Fútbol, una dimensión absoluta e ilimitada de la que el partido representa solo una parte infinitesimal: el equivalente a la comunión dentro del universo católico. El núcleo es ese, pero la gran maquinaria resulta enormemente más vasta, invasiva y articulada, y se presenta como un estilo de vida, una vocación, una profesión de fe. Empieza con el mercado de verano, termina con Matrix.

Minuto 35 de Adiós al fútbol
de Valerio Magrelli

jueves, 12 de septiembre de 2013

The Damned United

Probablemente la mayoría de los lectores de este blog ya hayan disfrutado de esta película, pero no por eso voy a dejar de recomendarla, por si algún despistado se la ha perdido. Hará un año aproximadamente (puede que más), en La 2 de TVE emitieron The Damned United. Quien estas líneas escribe no llegó a tiempo de empezar a verla, por lo que decidió dejarla para mejor ocasión y disfrutarla de principio a fin. Cual fue mi sorpresa cuando a la mañana siguiente las redes sociales hervían de comentarios positivos respecto al largometraje. Periodistas, aficionados la fútbol, cinéfilos y amigos no dejaban de comentarla y elogiarla. No podía esperar más. Vi que en la biblioteca de mi barrio estaba y me abalancé sobre ella. Sabia decisión.
 
Basada en la novela de David Peace The Damned Utd, el director Tom Hooper traslada a la gran pantalla la vida del entrenador Brian Clough (interpretado por Michael Sheen) cuando fichó por el Leeds United. Va alternando la llegada a su nuevo club con su experiencia vivida cuando dirigió al Derby County, equipo que llevó desde las últimas posiciones de la segunda división inglesa hasta las semifinales de la Copa de Europa. La película no toma el fútbol como eje central de la trama. Más bien es una historia muy íntima, en la que se ensalzan las relaciones personales del entrenador; de fuerte carácter y firmes convicciones que le conducen en ocasiones a la testarudez. Su personalidad se dirige en dos direcciones: la relación con su ayudante y amigo, Peter Taylor (Timothy Spall), y con su odiado Don Revie (Colm Meaney), predecesor en su cargo al frente del Leeds y seleccionador nacional inglés. Lo podemos resumir en amor-odio y como canaliza sus sensaciones y sentimientos, tanto en la victoria como en la soledad de la derrota.
 
Es complicado encontrar en las filmotecas películas relacionadas con el fútbol y de un mínimo de calidad. Parecía que el deporte rey y el cine eran como el agua y el aceite frente a otros más agradecidos para las cámaras, como pueda ser el boxeo (Toro salvaje, Alí). Claro, tal vez la cuestión era encontrar una personalidad atractiva, fuerte e interesante que llevar a la gran pantalla, más allá del escenario deportivo que se quiera escoger. La figura de Clough parece encajar a la perfección. Borracho, arrogante, sarcástico, ambicioso. Un cóctel muy interesante. A esto hay que sumarle el ambiente futbolero de los 70 (en estas cosas nos fijamos los carcas romanticones), con el propio de las islas británicas, lo que le añade el atractivo del efecto visual.
 
Sin dudarlo, recomiendo esta película a los lectores que no hayan podido disfrutarla
 

lunes, 29 de abril de 2013

lunes, 8 de abril de 2013

El 7 del Madrid

Artículo publicado en la revista Líbero, número 3-Invierno del 2013.
Texto Manuel Jabois/Ilustración Jorge Arévalo
 
Hace unas semanas, en un partido jugado en un campo maravilloso, el del Levante, con charcos, barro y botes fallidos (un partido como los de nuestra infancia, donde sólo se echó de menos que las porterías no fuesen dos montonazos de ropa), a Cristiano Ronaldo le rompieron el ojo de un codazo terrible, cuya culpa fue rápidamente achacada al propio Cristiano y a Mourinho por el odio que generan “sus actitudes”. Cristiano perdió visión, y con un solo ojo ganó el partido de la misma manera que empató el partido del Nou Camp sin un brazo y podría ganar, de proponérselo, la Copa de Europa sin una pierna.
 
En el descanso los médicos consideraron que Ronaldo seguía perdiendo visión, y en lugar de sacarlo ciego al campo para demostrar que el 7 del Madrid está más allá de los sentidos y su juego es puramente animal, basado en instintos de sangre, como un Edipo que se hubiese arrancado los ojos con la espada que utilizaría después Mou para suicidarse, el entrenador decidió dejarlo en la caseta partiéndose los tobillos contra los bancos para llegar a las duchas. Fue una oportunidad perdida para los servicios médicos del Madrid: de haber cogido el ojo sano y cosérselo en la frente, cerrando las dos cuencas antiguas (de una civilización para Cristiano ya añeja, cubierta de polvo), habría alcanzado el delantero del Madrid el esplendor estético que su juego demanda.
 
Un Cristiano Ronaldo abriéndose por el campo con un solo ojo en el frontispicio definiría mejor que cualquier parrafada del juego marciano del portugués, que ha echado cuerpo tallado en acero y de aquellas filigranas espectaculares y cintureras en el Manchester, subido a bicicletas inacabables y quiebros y requiebros que harían partirle la cintura a una gitana, ha venido algo invisible, un juego de tal impacto que ya no satura al rival atándole las piernas, sino culminándolo por infarto.
 
Si antes se subía a la bicicleta, ahora se sube al balón y al espacio. Expande su cuerpo por el campo hasta cubrirlo de izquierda a derecha, y cuando salta como un tigre de bengala a por la portería rival parece que hay cien mil hijos de San Luis acompañándole con el pecho inflado. Cristiano está y dispara, Cristiano acuchilla en una banda y en la otra, se queda flotando en el centro para devolver paredes o despresurizar la vida, que es más difícil que una defensa, y esprinta hasta desde una zona que se hace invisible a todos, pues no entra en fuera de juego ni cuando enfila el túnel.
 
Cristiano es la ‘razzia’ de la Yihad mourinhista, el salvoconducto de una gloria afeitada y limpia como un guijarro; más que triunfos deportivos y derrocamientos impensables, lo que deja CR son valores que encarnan el señorío: competitividad extrema, odios africanos en el enemigo y derroche millonario en el campo. Hace unos días se presentó por sorpresa en una fiesta pijísima de ‘Vogue’ en la que era obligatorio presentarse con traje y él lo hizo saltándose el photocall y apareciendo en vaqueros con una hebilla tremebunda casi tan grande como Messi. En otras ocasiones hemos sabido de su comportamiento protodivo y chulesco en aconteceres sociales a los que va con un cargamento de diamantes colgado en la oreja, como si en lugar de un tímpano tuviese ahí dentro una mina de Bokassa.
 
Bien por él, tan necesitados estamos de ídolos como los de antaño, cuando la épica y el desperezamiento de egos imposibles. En estos tiempos de humildad Cristiano recuerda que Troya se hizo con héroes de uno y otro lado; ni Paris, ni Áyax, ni Ulises eran chicos “como tú y como yo”, que siempre saludan al salir del súper, sino seres que se comunicaban con dioses y se movían a su antojo. Cristiano Ronaldo, el de los pies alados, no parará hasta terminar su carrera paseando con un carro de los tobillos a su particular Héctor alrededor del Nou Camp ante el espanto de las masas amuralladas. Sobre su tendón maltrecho edificará el Madrid la Décima y con el polvillo de alguno de sus pendientes mirará Platini para otro lado cuando decida coger el balón, metérsolo bajo la camiseta e ir hacia el campo contrario como SébastienChabal, que ya es, verdaderamente, lo único que le falta para ser feliz.
 

martes, 12 de febrero de 2013

'Totus Tuus' en el Bernabéu

Foto: ABC
Aprovechando que además de todos los caminos, hoy también las miradas, van a Roma, el blog va a recordar la visita que un Papa, Juan Pablo II, realizó a España, concretamente en el Santiago Bernabéu.

Fue el 3 de noviembre de 1982 y el encuentro, como ya señalaba, tuvo lugar en nuestro Estadio, cando dirigía la entidad Luis de Carlos. Asientos, pasillos, zonas de pie, estaban abarrotadas por los fieles al descendiente de San Pedro según la Iglesia. Quince mil jóvenes se quedaron sin poder entrar al campo.
Desde primera hora de la mañana comenzó el movimiento por los aledaños del Bernabéu. Los puestos decoraban las calles como era habitual los días de partido, pero en esta ocasión no portaban ni bufandas, ni boinas ni material alguno relacionado con el fútbol. El morado no era el que acompañaba al blanco ese día, sino el amarillo del Vaticano. Era la jornada del encuentro de los jóvenes españoles con Juan Pablo II.
Se abrieron las puertas y varias horas antes de lo previsto el lugar de la reunión estaba a rebosar. También el verde por el que solían trotar 22 futbolistas, servía de espacio para acoger a más devotos, aparte de como escenario central del acto, decorado con la imagen de la Virgen de Nuestra Señora del Encuentro. «Su Santidad Juan Pablo II se encuentra en el Bernabéu», es lo que oyó por los altavoces, cuya repercusión fue un fervoroso estruendo producido por las decenas de miles de entregados seguidores. Luis de Carlos sería quien dio la bienvenida al pontífice en la tribuna de autoridades, para transmitir después que para él  ese encuentro «sería inolvidable».
Foto: conferenciaepiscopal.es
En su vehículo habitual, el Papa dio la vuelta al campo saludando a los allí presentes para posteriormente dirigirse al estrado, donde recibe ofrendas de diversos jóvenes. Comienza su discurso: «Es éste uno de los encuentros que más esperaba de mi visita a España y que me permite tener contacto directo con la juventud española en el marco del Santiago Bernabéu, testigo de tantos acontecimientos deportivos. (...) Ni droga, ni el alcohol, ni el sexo, ni un resignado pasivismo (sic) acrítico -eso que vosotros llamáis "pasotismo"-  son una respuesta frente al mal».
Más de 90 minutos duró el discurso, alargado por el saludo del ministro de la Iglesia, a través de una ventana, a los millares de jóvenes que se quedaron en la Castellana. Se dio paso a los fuegos artificiales que daban fin a la jornada.

miércoles, 23 de enero de 2013

Hay cosas que son, o deberían ser, para toda la vida

-Tengo un par de tarjetas para mí y para tu buen y fiel maridito en Ibrox en la grada vieja.
-¿Qué?
-El fútbol. Glasgow Rangers F.C.
-¿Eh?
- Es una buena manera de pasar un día- dice Hugh tímidamente.
-  Pero tú eres hincha del Dunfermline. ¡Siempre fuiste hincha del Durfermline!- Por alguna razón eso me hace enfadar, no sé por qué. -Tú solías llevarme al estadio de East End... cuando éramos...
No puedo terminar la frase.
-Ya, cariño, pero el Dunfermline...  quiero decir, en realidad nunca fui tan hincha suyo; era simplemente el equipo de casa. Pero todo eso ya ha cambiado, ya no hay equipos locales. Hay que apoyar a Escocia en Europa, una verdadera historia triunfal para Escocia. Además, tengo mucho respeto por David Murray y en Ibrox saben cómo organizar una buena oferta de hospitalidad. Los Pars... bueno, eso es otro mundo... además, en el fondo siempre he sido un poco patriotero.
-Tú eras hincha del Dunfermline. Tú y yo. Recuerdo cuando perdieron aquella final de Copa contra los Hibs en Hampden. Te destrozaron el corazón. ¡Lloraste como un chiquillo!
Moll sonríe al oír esto y Hugh parece inquieto.
-Querida, realmente no creo que Bill y Moll quieran oírnos discutir de fútbol... además, a ti nunca te ha iteresado de verdad el fútbol... ¿de qué va todo esto?
-Ah, no es nada...- concedo de mala gana.
Ya está. Se puede perdonar a un hombre que cambia de mujer, pero a un hombre que cambia de colores..., eso demuestra falta de carácter. Es un hombre que ha perdido toda perspectiva de lo que importa en la vida. Nunca podría estar con alguien así.
 
Éxtasis, Irvine Welsh

viernes, 18 de enero de 2013

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Real Madrid-Peñarol

De pie, como tiene que verse el deporte.
 

lunes, 26 de noviembre de 2012

Que dicen que si nos rendimos

La Liga perdida en Noviembre. A 11 puntos contra 11 canteranos. Mourinho carga contra los jugadores, el Club, el Barza,... Los jugadores no soportan al entrenador. Özil sentenciado. El Club no está contento con Mou. La mayoría de la afición pita a Mourinho. Al Madrid se le apaga la Liga. Cristiano se queda sin gol. Bla bla bla bla Casillas bla bla bla bla Red Bull por los aires bla bla bla bla Señorío bla bla bla bla Valores bla bla bla...
 
 
¡Mátame si puedes!
Y te aconsejo que lo hagas.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Bigotones RMCF

Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Benito
Amador
Bachiller





Breitner
Casillas
Cunningham



Espíldora
García Navajas
García Remón




Guti
Inchausti
Juan José



Julio Suárez
Lesmes II
Del Bosque



Martín Vázquez
Martín
Míguel Ángel



Pirri
Rocha
Rubiñán



San José
Sánchez Barrios
Schuster



Stielike
Toni
Tormo




Xabi Alonso


viernes, 2 de noviembre de 2012

La tradición es la base de la identidad

"La belleza, la Belleza con mayúscula,
sólo puede hallarse en el culto  la tradición,
en el ejercicio riguroso de aquellos gestos y palabras
que han venido siendo repetidas,
conservadas por los hombres a lo largo de los siglos..."
 
Arturo Pérez-Reverte. El maestro de esgrima
 

miércoles, 10 de octubre de 2012

jueves, 4 de octubre de 2012

viernes, 4 de mayo de 2012

jueves, 3 de mayo de 2012

lunes, 30 de abril de 2012

Pep t'estimo

No está lloviendo, España está llorando. No es para menos. Pep nos deja. Digo bien. Nos deja a todos. Porque quien pierde no es el Barza (perdón, BarÇa). Pierde el fútbol. Perdemos los que amamos el fútbol. Ni una camiseta mencionando su nombre a la salida de los equipos ayer. Ni un minuto de silencio. Esperaba el pasillo en Vallecas (perdón, ValleKas). O que Bukaneros abandonase su grada en respeto a la gran pérdida en vez a su respetuosa cruzada contra sus directivos. Pero nada. ¡España, perra ingrata! Solo la meteorología y los periodistas son sensibles a lo que realmente ha sucedido.
Karanka dice que la Liga existía antes de Pep. Existirá después. Pero no será lo mismo. Wenger, que le decepciona que abandone el barco. ¡Mentira! Pep se va en cuerpo, pero no en espíritu. Se va como quería, ganando. Nunca dejaría a su equipo tras levantar un título pero perdiendo el fútbol, eso es de cobardes. Para los anales de la historia nos deja un estilo, una forma de juego, un saber estar. Algo que solo el 2% de la población futbolística mundial es capaz de comprender. El 1'99% de esta gente habita en ese país pequeñito de ahí arriba. Deja para la memoria colectiva 4 años de perfección divina que derrumba los cimientos de los templos clásicos para construirse uno propio con sus ruinas. Siempre desde la humildaT. Corrección en las formas, con los pies metidos dentro del tiesto, ni una vez fuera. Ejemplar gestión de plantilla y recursos del club (perdón, del més que un club). Nos lega unos jugadores que ha sabido educar, en la victoria y en la derrota. El seny se eleva a una nueva dimensión.

Los hay tan pobres que se conforman con unos pedazos de metal en sus vitrinas. La central lechera, ya sabéis. Vosotros, madridistas, que sois tan simples como la meseta. Vuestra intransigencia e incultura propia de un país más grandecito que el pequeñito situado al sur del país pequeñito (en castellano queda raro, en cataloguardiolés se entiende mejor), os hace ser tan superfluos que veis un 1-2 y os sentís ganadores. Ese marcador indica mucho más. Muestra la injusticia de la existencia. El deambular del ser humano por senderos tenbrosos. Que el fútbol, como deporte, es caprichoso. Pero el fútbol, como escuela de vida que comenzó con la llegada de Guardiola al banco azulgrana, es algo maravilloso de paladear, degustar, dejarse llevar por el. Elresultado es algo etéreo. El opio de los seres iletrados, ese 98%. Tras el pitido final del sábado 21 de abril, esperaba un Cristiano tirado sobre el césped, llorando, golpeando el verde y gritando ¿por qué? ¿por qué ¿por qué? Un Casillas desconsolado. Xabi Alonso aturdido diciéndose, con la de libros que he leído, y no estoy en ese equipo. En contra partida un Nou Camp en pie aclamando a unos jugadores victoriosos, quitándose la camiseta, celebrando su triunfo entre aspersores sin que nadie mire al marcador. Pues solo un infiel haría caso a las matemáticas. ¿1 menor que 2? ¡Meseteño!

En el vestuario del Barza, perdón ¡BarÇa!, nadie se pregunta ¿por qué?, símbolo de la ignominia. Ellos saben el por qué de sus éxitos, con títulos o sin ellos. No esperéis que os lo explique. Soy un simple madridista. Si bien mi condición me impide comprender los conceptos básicos del guardiolismo, si me llega la bilis para escupir en el suelo cada vez que un portugués hereje es manteado al cielo valenciano tras ganar... ¡en la prórroga! Esa final no la quería el Guardiolismo. La prórroga es de rateros. Desde el momento que la injusticia de 2centímetros te impiden hacer comprender al mundo un concepto, te das cuenta que lo mejor es retirarse y dejar que ahoguen en su propia ineptitud.

Vosotros, tristes madridistas, no sois conscientes ni se pretenderá que lo seáis. Se os da por pedidos para la causa. Simplemente deseo que alguien dentro del 2% rinda pleitesía con una calle con su nombre en Chueca.

¡Gràcies, Pep!

jueves, 26 de abril de 2012

Con la pataleta de un crío

Si solo es fútbol ¿a qué se debe esta sensación que me acompaña desde que Schweinsteiger anotó el penalty decisivo? Es de esos días en los que no te quieres levantar de la cama. No se deja de dar vueltas sobre si hubiese entrado esta o aquella ocasión. Si el primer penalty se hubiese anotado. Si Casillas hubiese saltado un centímetro más o Robben ajustado un centímetro menos. Pero la realidad es la que es, estamos fuera de la Copa de Europa.

Ya avisé en su día que la única alternativa existente hoy en día era el Bayern de Múnich. Tiene un equipo muy completo y muy buenos jugadores. Pero también comenté lo que todos creíamos, que Barza y Madrid estarían en la final. Los partidos de vuelta han sido muy similares, con la salvedad de que en el Bernabéu siempre jugamos 11 contra 11 y en frente teníamos un equipo de verdad, no cuatro colegas que se han juntado en Londres para jugar el fútbol (estaba desconectado de la Premier, pero desde el sorteo de cuartos empecé a seguir al Chelsea y cada vez estaba más convencido de que el Barza iría a Alemania).

Las conclusiones que se pueden obtener de la eliminación de ayer son varias. Una de ellas es que Europa penaliza el más mínimo error. No se consideraba demasiado el gol postrero de Mario Gómez en la ida, pensando que la vuelta sería en nuestro Estadio. Visto el resultado ahora sí se le da mayor importancia. Otra conclusión; que la máxima competición continental sea así de dura y exigente es bueno. Hace valer más las 9 Copas de Europa que son la joya d ella corona en la sala de trofeos. Y por supuesto, una obviedad, que hemos vuelto. Tras unas temporadas de desconcierto en octavos, estos dos años seguidos llegando a semifinales hacen que la Décima se madure, muy poco a poco. Europa no es llegar y besar el santo. Mou confirmó que sigue. Sin lugar a dudas una buena noticia que el proyecto, por tercer año consecutivo, siga adelante, no como en etapas no tan lejanas.

Voy a ser sincero. Estoy muy jodido y no pensaba escribir nada porque tampoco sabía qué poner. Pero cuando me decía que los jugadores no pueden bajar los brazos y el domingo por la mañana tienen que salir a muerte, me cuestionaba por qué a ellos les voy a exigir el máximo y a mí no. Por eso estas palabras, que también están sirviendo de bálsamo, todo sea dicho. No nos podemos permitir el lujo de hundir nuestra moral por una eliminación cuando la Liga está en juego. Ser del Real Madrid es como formar parte de los Tercios españoles cuando el sol no se ponía en nuestro Imperio. Se puede perder una guerra, pero enseguida hay que embarcarse para la siguiente batalla. Es nuestro sino. Nuestra grandeza. ¡Nuestro deber!

No quería terminar sin mencionar el espléndido ambiente que pudimos vivir en los aledaños del Colisevm. Precioso. Al menos, ganemos o perdamos después, estamos volviendo a estar presentes en las grandes citas y a vivirlas. Respecto al homenaje a Juanito por parte de los de “detrás de la portería”, Ultras Sur (no por el Real Madrid, como decían los medios de desinformación el día anterior), sensacional en todos sus aspectos. Un ambiente, colorido y tifo vocal acorde para la ocasión.

El año pasado fue la Copa. Este año está al caer la Liga. ¿Qué toca la temporada que viene?

Cabreado, desilusionado y rompiéndome la cabeza, pero listo para el próximo envite. Eso siempre.

¡HALA MADRID!

miércoles, 25 de abril de 2012

Con la ilusión de un niño

El lector estará cansado, y avanzo que se cansará mucho más, de leer en el blog esto sobre el fútbol moderno, aquello sobre Florentino Pérez, lo de más allá de la RFEF-FIFA-UEFA y lo otro de los periodistas. Reflexionando con sosiego, la retahíla de críticas puede radicar también en el paso de los años. Según vamos dejando atrás el día en que venimos al mundo, perdemos inocencia. Lo que veíamos mágico, como la Navidad, se convierte rutinario, mundano, algunas cosas incluso asquerosas. Nos damos cuenta de las mentiras que nos clavan día a día los que mueven el cotarro. El espíritu crítico se afina poco a poco y nos vuelve inmunes a pequeños detalles, gestos o circunstancias que podrían convertir nuestra existencia levemente más agradable.

Sin embargo, hay días en los que suena el despertador y te levantas de un salto, chocando con lo habitual, que es arañar segundos al tiempo y ganas de estampar contra la pared el reloj. Cuando enciendes el grifo de la ducha te sientes ya despierto, vivo. Dentro de tu cabeza suena una musiquilla, puta musiquilla que acompañará todo el día y esta tarde hará temblar los cimientos del Bernabéu. Entonces te das cuenta que no todo está perdido, todavía hay dentro de ti esa ilusión de un niño que un día nos acompañó a menudo y hoy, por desgracia como algo más excepcional, se vuelve a presentar para compartir juntos un día especial.

Las obligaciones ya no permiten esas escapadas del colegio que se hacían con 13-14 años en días como este, para recorrer la ciudad buscando a gente de las aficiones rivales, que teñían la ciudad con sus colores y colaboraban a ese ambiente distinto. De noches europeas. Realmente sólo servía para aumentar la ansiedad y que el día fuese más largo hasta la hora del partido. Aquellos días traen imágenes a mi cabeza de Hooligans borrachos tirados en la Plaza Mayor, cubregradas de la Gate 7 cubriendo la fachada entera del hotel donde se hospedaban, alemanes abarrotando cervecerías,… Algo poco usual por estos lares y que contribuía a ese fútbol distinto. El reservado para unos pocos. La Copa de Europa. Tal vez, de lo que no eran conscientes aquellos visitantes mientras se acercaba la hora del partido, es que el Bernabéu, por aquellas, era lo más parecido al infierno que existía para los equipos rivales. De eso, por desgracia, hace mucho ya. Incluso pensándolo parece que queda más lejano de lo que los años marcan. Todos sabemos cómo están las cosas en el presente. La realidad, sin embargo, indica que hoy jugamos un partido que llevamos mucho tiempo anhelando.

El duro deambular por el desierto deportivo tiene su cara positiva cuando se vuelven a disputar las competiciones hasta las últimas consecuencias. Es obvio que no se vivía igual un partido cuando llevábamos años sin gana Copa de Europa que cuando teníamos 3 en 6 años. Tras un proceso desagradable, hemos vuelto. Deseo que para quedarnos. Y tal vez las sensaciones, ganas e ilusión sean más parecidas a las de la primavera del 98 que a otras citas de esto últimos tiempos, sin duda grandes, pero de un calibre y sabor distinto. Espoleados por lo ocurrido el sábado, las palabras de los jugadores en medios de comunicación y redes sociales, por un rival detestable y porque hay que remontar, nuestro sino, esta noche espero una excepción en Chamartín. La ilusión de un niño que siento hoy me hace creer que mi día acabará acostándome finalista de la Copa de Europa y con la garganta rota. Como antaño. Como lo que conocí cuando era niño.

No he querido hacer una arenga citando la historia de nuestras gloriosas tardes europeas. La historia se escribe día a día y hoy, por la noche, no es momento de sentarse a leer lo que un día fue. Si no de coger bolígrafo y papel para entre todos escribir un nuevo capítulo que engrandezca y ennoblezca la leyenda. Que en un futuro, ante envites similares a los de hoy, se tenga que recordar este encuentro como el que nos condujo al éxtasis. ¡A LA DÉCIMA!

Hoy, la historia, sirve para retomar antiguas ilusiones. La ilusión de un niño. Mostremos a los que en la actualidad tienen 13-14 años lo que es una noche europea, para que dentro de unas décadas puedan sentir lo que sentimos hoy los que llevamos más años bregando. Que en nuestros jugadores cuando salten al campo a las 20:40h. se pueda deducir esa ilusión de un niño ¡para que jueguen como hombres!

¡HALA MADRID!