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lunes, 13 de octubre de 2014

José María Castell


José María Castell fue una de las figuras más importantes  de nuestro Club a principios y mediados del siglo pasado. Jugador, directivo, arquitecto,... Vamos a reseñar cada una de las funciones que desempeñó en la entidad.

Fue jugador durante los primeros años de vida del Real Madrid, antes incluso de que el rey Alfonso XIII concediese el título de 'Real'. Lo más llamativo es que con solo dieciséis años ya era capitán-entrenador. Esta figura se entiende dentro del contexto de la época, donde los jugadores eran amateurs y no existía el entrenador tal como lo conocemos a día de hoy. Era el capitán quien dictaba las tácticas a seguir y quien debía de conformar las alineaciones. Castell actuaba de medio centro o de medio ala, coincidiendo en el tiempo con jugadores de la talla de René Petit, los hermanos Bernabéu, Teus, Soto Aranguren y Sansinenea. Se retiró con veintiséis años, asegurando que ya estaba viejo para seguir jugando al fútbol. Pero su vinculación con el RMCF se mantenía intacta. 

Castell disputa el balón al borde del área.

Además de por su destreza en el terreno de juego, también se le recuerda por la construcción de los mismos, ya que fue el arquitecto el viejo Chamartín. Otras obras destacadas fue el estadio del Metropolitano y la ampliación del edificio ACB situado en la Catellana. Durante la construcción del viejo Chamartín, pasaba muchas horas a pie de obra sin perder detalle. En una ocasión se presentó Alfonso XIII a verlas. Buscaba quien le dirigiese durante el paseo por la construcción y fue el mismo Castell, asegurándose bastante nervioso, quien dio las respectivas explicaciones al monarca. El rey felicitó al arquitecto por su labor, inicidiándose así ciertas relaciones con la familia real. 

Otras facetas que desempeñó en el Club fueron las de directivo en los años cuarenta, donde acompañaba al equipo en la mayoría de los desplazamientos por Europa; miembro del Comité de Competición en los cincuenta; y coordinador de las peñas. También perteneció a la Federación Castellana de Fútbol, siendo el tesorero de la misma. Por esta función fue condecorado con la medalla del mérito de dicha Federación. 

A todo esto, hay que añadir que fue el socio número uno hasta que falleció a principios de los ochenta. Dicho carné lo adquirió tras la muerte de un amigo suyo, el general Meléndez (presidente del Madrid de 1908 a 1916 y de 1939 a 1940). A Castell fueron a darle la enhorabuena tras entregarle el carné con su nuevo número y aseguró que no podría estar contento por su nueva condición ya que era consecuencia del fallecimiento de un gran amigo. Como curiosidad señalar que Don Santiago Bernabéu por aquel entonces poseía el carné número 12. 

Castell estrecha la mano a Miguel Muñoz.

lunes, 7 de julio de 2014

¡Gracias Viejo!

Alfredo Di Stéfano
4 Julio 1926 - 7 Julio 2014

domingo, 27 de abril de 2014

Gol de Marsal

José Ramón MARSAL Ribó. Llegó al Real Madrid en 1955 y su posición era de interior derecho. El primer año, jugó 6 partidos. Pero en las dos siguientes temporadas sumaría 17 y 20 encuentros respectivamente.  Fueron 21 los tantos que anotó con la camiseta del Madrid,  6 de ellos  curiosamente el primer año; a gol por partido. Su mejor temporada anotadora fue la 1957/58 con 12 tantos. Su calvario comenzaría en la 58/59, sufriendo una grave lesión que le tuvo mucho tiempo alejado de los terrenos de juego. En 1962 se iría al Murcia, tras pasar casi dos años en blanco en Chamartín. En tierras murcianas estuvo 2 temporadas completas para dejar el club en la tercera. De allí pasó al Abarán, equipo de la región murciana que jugaba en 2ª división, donde tras jugar 3 partidos en la 64/65 puso fin a su carrera.


Pero si por algo se recuerda a Marsal fue por un gol. El gol de Marsal. Fue frente al Athletic de Bilbao, en el Estadio Santiago Bernabéu en el año 1957. Para relatar el hecho a continuación os dejo con un artículo del diario ABC.


El recuerdo de algunos artistas queda vinculado a una sola de sus obras: Manrique y las «Coplas a la muerte de su padre»; Albinoni y su «Adagio»; Lampedusa y su «Gatopardo». Algo parecido puede suceder en el fútbol, cuando se trata de un gol extraordinario: el de Marsal al Atlético de Bilbao, en Chamartín, el 17 de noviembre de 1957. Los diarios lo calificaron como «el primer gol mágico». Para los viejos aficionados, fue, simplemente, «el gol de Marsal».

En aquel Real Madrid de las cinco Copas de Europa, Marsal jugaba de interior derecho, alternando con Mateos. A este le llamaban, cariñosamente, «Fifiriche». A Marsal, «El Nene»; después de aquel gol, «el rey del dribling».

Ramón Marsal Ribó había nacido en Madrid, en 1934. A la vez que preparaba el ingreso para ingeniero industrial, entró en las categorías inferiores del Real Madrid. En la temporada 1953-54, fue cedido al Hércules; al año siguiente, al Murcia: jugaba entonces Marsal de delantero centro, junto a Peiró y Antonio Collar.

Con Villalonga volvió al Real Madrid, ya al primer equipo, en la 1954-55. Tuvo la fortuna de jugar en la inolvidable primera final de la Copa de Europa, el 13 de junio de 1956, en París, en la que remontaron un 0-2 frente al Stade de Reims, para acabar ganando 4-3. Formaban aquella delantera Joseíto, Marsal, Di Stéfano, Rial y Gento. En una foto, lo veo junto a don Alfredo, en un parque parisino: los dos, con traje oscuro, llevan en la mano un curioso maletín de mimbre...

A partir de ahí, fue campeón de la Copa de Caracas, en 1956; de la Liga, en 1957 y 1958; internacional A y B... Era alto, un poco desgarbado, parecía que podía enredarse él solo, con la pelota; pero tenía clase, visión de la jugada y una gran habilidad para regatear en un palmo a los defensas.

Llegamos ya a la tarde decisiva, el 17 de noviembre de 1957, en Chamartín, frente al Atlético de Bilbao. Cincuenta años después, Carmelo, el portero vasco, sigue recordando la jugada: «Se fue de Etura, de Garay, de Orúe, de Canito. Todos mis compañeros fueron al suelo y se le quedaron mirando. Lo hizo a una velocidad increíble. Parecía que tenía chicle en la bota. Vino hacia mí y me amagó hacia la esquina. Le pudo pegar con la zurda, pero no tiró sino que me volvió a driblar hacia dentro. Me dribló dos o tres veces, cosa que era imposible. Yo pegaba. Yo iba duro. En medio metro, yo era muy rápido y no me pasaban. Le solté una patada, pero no le cogí. Entonces, remató a la red. Fue un golazo, más que una obra de arte. El estadio se llenó de pañuelos blancos».

Los espectadores vivimos algo así como el «más difícil todavía» del circo: cada nuevo regate provocaba un grito de alegría y también de angustia. Al final, levantó el puño, junto al palo, para celebrar ese gol, aparentemente imposible... Tenía entonces Marsal 22 años: esa fue la cumbre de su vida deportiva. Después...

El 20 de abril de 1958, en Chamartín, jugando frente al Celta, pisó mal y se lesionó gravemente en la rodilla. Sufrió un calvario, tres operaciones en un año, hasta confirmarse el diagnóstico: rotura de los dos meniscos y del ligamento cruzado anterior. Tuvo que abandonar la profesión.

Definía así su juego: «Creo que mi virtud principal es mi enorme afición, mientras que mi defecto peor reside en mi falta de tiro a gol, no porque no sepa tirar, sino porque, inconscientemente, baso siempre mi juego en el regate, que estimo es lo que hago mejor en el campo».

Murió Marsal, en Madrid, el año 2007. De su famoso gol apenas quedan unos segundos de película, en blanco y negro. (La televisión no había llegado aún). Con su gracia habitual, lo resume Alfredo Di Stéfano: «Dejó un tendal en el suelo. Un tendal de gente. Como si se cayera la ropa que estaba colgada, igual. Total, que ganamos por 8-1 y no se hablaba más que del gol de Marsal. Se habló durante años». Algunos —cada vez, menos— seguimos hablando.

Los 12 segundos que se conservan de su gol:


jueves, 13 de marzo de 2014

Gol 3000

Parece ser que los mitos están marcados a serlo no solo por lo que hacen, sino también por los huecos que les reserva el destino para dejar su nombre grabado en los anales de la historia. Por eso hay ciertos hitos a los que podrían haber llegado cualquiera que pasase por allí en ese momento, pero lo que distingue a ese "cualquiera" de los símbolos es que estos asoman la cabeza cuando debe de hacerlo. De ahí que el gol 3000 del Real Madrid lo anotase Juan Gómez "Juanito" y no otro.

El tanto lo marcó en El Helmántico contra el Salamanca, un 4 de abril de 1981. El Real Madrid ganó 1-3 y por si había alguna duda de qué gol iba a ser el 3000, Juanito decidió hacer un hatt-trick.  Antes los salmantinos se habían adelantado en el minuto 30 con tanto obra de Corominas, jugador formado en la cantera del Barza.  Dos minutos después llegó el empate. Al llegar el descanso el Madrid ganaba 1-2. El partido comenzó convulso en las filas del Real ya que en el minuto 14 tuvo que abandonar el campo García Remón y dar entrada a Agustín. El resto del once lo completaron García Navajas, Sabido, Camacho, Stielike, Del Bosque, Ángel, Isidro (sustituido por García Cortés en el 78'), Santillana, Pineda y el hombre del día, Juanito. Boskov daba las órdenes desde el banquillo.

De Juanito está casi todo dicho y todo lo que pueda decir aquí y ahora sería redundar en un hombre que se ha convertido en un símbolo de los valores del Real Madrid. Los de verdad, no esos que alguien pregona por ahí cada mes de agosto presentando a su estrella de turno. Para concluir simplemente mencionar las palabras de Molowny cuando Don Santiago Bernabéu le preguntó qué le parecía "Juanito, el del Burgos" para ficharle; "tiene cada de pillo", respondió el canario. Y si por algo destacaba el 7 eterno era por su astucia, picaresca e inteligencia. Además del corazón que ponía a todo lo que hacía.


Que cada minuto 7 en Chamartín siga sonando su nombre.

martes, 4 de febrero de 2014

Nadie tiene más

Maradona, Pelé, Cruyff, Eusebio, Platini, Messi,... Sí, pero nadie tiene más.


18 años en el Real Madrid; 600 partidos; 183 goles; 12 Ligas; 2 Copas; 6 Copas de Europa; 1 Copa Intercontinental; 2 Copas Latinas.

viernes, 31 de enero de 2014

Zunzunegui

Fernando ZUNZUNEGUI Rodríguez. Nació en Vigo el 5 de octubre de 1943. Su carrera comenzó cuando el Celta de Vigo jugaba en 2ª división, militando en el equipo de su ciudad desde 1962 a 1965. De las tres temporadas que estuvo, el defensa fue titular en las dos últimas, anotando 3 goles. Al Real Madrid llegó en 1966, con 23 años. Estuvo 8 temporadas en el Club, jugando bastante en los inicios para ir perdiendo protagonismo poco a poco. De hecho, en las dos últimas temporadas no disputó ningún encuentro oficial. Su mejor año fue la 67/68, participando en 26 encuentros con un total de 2340 minutos. Anotó 4 goles en su paso por la casa blanca, 3 en la 70/71 y 1 en la 71/72 (donde solo participó en 2 partidos).

El palmarés que ostenta es de 4 Ligas (66/67; 67/68; 68/69; 71/72) y 1 Copas del Generalísimo (69/70). La temporada 73/74, la comenzó en el Real Madrid, que acabaría siendo campeón de Copa. Pero fue al comienzo de la misma cuando abandonó la disciplina madridista para irse al Levante, que estaba en 2ª división. Fue en la ciudad del Turia donde puso punto y final a su carrera.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Gol mil

Pahiño
El 10 de febrero de 1929, Morera abría la cuenta goleadora del Real Madrid en el estreno del campeonato nacional de Liga.  Fue el inicio de un largo historial goleador del club más laureado en España. Pasaron veintiún años para alcanzar los mil goles en Liga. Bonita cifra de una carrera que nos conduce hasta los 5475 tantos de la actualidad.
 
Sería en el año 1950, el 5 de noviembre, cuando se alcanzó el millar. Además el escenario contribuyó a darle más mística a la hazaña. Fue en San Mamés, La Catedral, frente al Athletic de Bilbao de los Zarra, Gainza, Artetxe,... El Real Madrid se presentó con Juan  Alonso en la portería, Navarro, Hon, Miguel Muñoz, Oliva, Narro, Montalvo, Molowny, Arsuaga, Macala y Pahiño, siendo precisamente este último, Manuel Fernández Fernández, "Pahiño", quien hizo el tanto mil.
El Madrid se llevó la victoria de la capital vizcaína con un 2-5 inapelable en el marcador. Se adelantaron los locales por mediación de Artetxe. Macala con 2 tantos en 6 minutos puso por delante al RMCF, pero Gainza igualaba el partido. En 6 minutos mágicos, del 72 al 78, Pahiño conseguía el tercer y quinto gol, habiendo anotado antes el cuarto Arsuaga. Fue con el quinto gol, logrado por el gallego, con el que se alcanzó la cifra, vitoreada entonces, muy alejada ya, número 1000 en la historia del Real Madrid Club de Fútbol.
 

jueves, 16 de mayo de 2013

Huele a Derby I

 Fotos colaboración de PK. ¡Gracias!
Duelo de los '80. Camacho y Hugo Sánchez, todavía en el
bando equivocado, mirando el fondo sur del Vicente Calderón.

Otra perspectiva de la foto anterior.
 
El F.A. dándolo todo para intentar dejar de ser los segundones
de la capital. Décadas después, todo sigue igual.

lunes, 8 de abril de 2013

El 7 del Madrid

Artículo publicado en la revista Líbero, número 3-Invierno del 2013.
Texto Manuel Jabois/Ilustración Jorge Arévalo
 
Hace unas semanas, en un partido jugado en un campo maravilloso, el del Levante, con charcos, barro y botes fallidos (un partido como los de nuestra infancia, donde sólo se echó de menos que las porterías no fuesen dos montonazos de ropa), a Cristiano Ronaldo le rompieron el ojo de un codazo terrible, cuya culpa fue rápidamente achacada al propio Cristiano y a Mourinho por el odio que generan “sus actitudes”. Cristiano perdió visión, y con un solo ojo ganó el partido de la misma manera que empató el partido del Nou Camp sin un brazo y podría ganar, de proponérselo, la Copa de Europa sin una pierna.
 
En el descanso los médicos consideraron que Ronaldo seguía perdiendo visión, y en lugar de sacarlo ciego al campo para demostrar que el 7 del Madrid está más allá de los sentidos y su juego es puramente animal, basado en instintos de sangre, como un Edipo que se hubiese arrancado los ojos con la espada que utilizaría después Mou para suicidarse, el entrenador decidió dejarlo en la caseta partiéndose los tobillos contra los bancos para llegar a las duchas. Fue una oportunidad perdida para los servicios médicos del Madrid: de haber cogido el ojo sano y cosérselo en la frente, cerrando las dos cuencas antiguas (de una civilización para Cristiano ya añeja, cubierta de polvo), habría alcanzado el delantero del Madrid el esplendor estético que su juego demanda.
 
Un Cristiano Ronaldo abriéndose por el campo con un solo ojo en el frontispicio definiría mejor que cualquier parrafada del juego marciano del portugués, que ha echado cuerpo tallado en acero y de aquellas filigranas espectaculares y cintureras en el Manchester, subido a bicicletas inacabables y quiebros y requiebros que harían partirle la cintura a una gitana, ha venido algo invisible, un juego de tal impacto que ya no satura al rival atándole las piernas, sino culminándolo por infarto.
 
Si antes se subía a la bicicleta, ahora se sube al balón y al espacio. Expande su cuerpo por el campo hasta cubrirlo de izquierda a derecha, y cuando salta como un tigre de bengala a por la portería rival parece que hay cien mil hijos de San Luis acompañándole con el pecho inflado. Cristiano está y dispara, Cristiano acuchilla en una banda y en la otra, se queda flotando en el centro para devolver paredes o despresurizar la vida, que es más difícil que una defensa, y esprinta hasta desde una zona que se hace invisible a todos, pues no entra en fuera de juego ni cuando enfila el túnel.
 
Cristiano es la ‘razzia’ de la Yihad mourinhista, el salvoconducto de una gloria afeitada y limpia como un guijarro; más que triunfos deportivos y derrocamientos impensables, lo que deja CR son valores que encarnan el señorío: competitividad extrema, odios africanos en el enemigo y derroche millonario en el campo. Hace unos días se presentó por sorpresa en una fiesta pijísima de ‘Vogue’ en la que era obligatorio presentarse con traje y él lo hizo saltándose el photocall y apareciendo en vaqueros con una hebilla tremebunda casi tan grande como Messi. En otras ocasiones hemos sabido de su comportamiento protodivo y chulesco en aconteceres sociales a los que va con un cargamento de diamantes colgado en la oreja, como si en lugar de un tímpano tuviese ahí dentro una mina de Bokassa.
 
Bien por él, tan necesitados estamos de ídolos como los de antaño, cuando la épica y el desperezamiento de egos imposibles. En estos tiempos de humildad Cristiano recuerda que Troya se hizo con héroes de uno y otro lado; ni Paris, ni Áyax, ni Ulises eran chicos “como tú y como yo”, que siempre saludan al salir del súper, sino seres que se comunicaban con dioses y se movían a su antojo. Cristiano Ronaldo, el de los pies alados, no parará hasta terminar su carrera paseando con un carro de los tobillos a su particular Héctor alrededor del Nou Camp ante el espanto de las masas amuralladas. Sobre su tendón maltrecho edificará el Madrid la Décima y con el polvillo de alguno de sus pendientes mirará Platini para otro lado cuando decida coger el balón, metérsolo bajo la camiseta e ir hacia el campo contrario como SébastienChabal, que ya es, verdaderamente, lo único que le falta para ser feliz.
 

lunes, 25 de marzo de 2013

Madridistas con España

Mañana la Selección española se juega en París gran parte de sus opciones de estar en el Mundial de Brasil 2014. Álvaro Arbeloa, Sergio Ramos, Raúl Albiol y Xabi Alonso son los jugadores de la actual plantilla del Real Madrid que están convocados por el seleccionador nacional, Vicente Del Bosque.
 
Fue precisamente en la "Ciudad de la Luz" donde se batió el récor de aportación madridista al combinado que defiende los colores nacionales. Concretamente el 12 de diciembre de 1961, cuando nos enfrentamos a los franceses.  Había un triunvirato de seleccionadores en España, compuesto por Escartín, Muñoz y Barrios. España formó con: Araquistain, Piquer, Santamaría, Miera, Zoco, Pachín, Zaldúa, Del Sol, Di Stéfano, Féliz Ruiz y Gento. Cerca estuvo de ser nueve los jugadores aportados, pero en estas fechas Ignacio Zoco todavía era jugador del Osasuna.
 
El Real Madrid aportó por primera vez siete jugadores en el año 1929, contra Portugal, alineando a Quesada, Urquizu, Prats, Peña, Lazcano, Triana y Gaspar Rubio, anotando tres tantos éste último. Idéntico número de jugadores se alinearon en 1958 contra Irlanda del Norte y en 1961 frente a Francia, en esta ocasión en el partido de vuelta  disputado en la capital de España.
 
El 13 de abril de 1958, frente a Portugal, formaron seis madridistas en el once titular: Marsal, Santisteban, Zárraga, Di Stéfano, Rial y Gento. En este encuentro debutó Marsal y Don Alfredo consiguió el tanto que igualó el encuentro a uno. Además, en esta misma convocatoria el portero suplente fue Vicente, también jugador blanco.
 
Vicente, portero suplente, segundo por la derecha
junto a Marsal (primero) y Zárraga (tercero)
 
Con Kubala como seleccionador el Real Madrid también formaba parte de la espina dorsal de la Selección. En pie, de izquierda a derecha: Ramos, Benito, Miguel Ángel, Pirri, Camacho y Migueli. Agachados en el mismo orden; Villar, Santillana, Del Bosque, Quini y Fortes.

viernes, 18 de enero de 2013

martes, 27 de noviembre de 2012

Owen Non Stop


Hay jugadores que sin haber hecho nada especial, tienen la capacidad de dejar huella. No hablo, evidentemente, del sentir general. Sí personalmente. Eso me pasó con Michael Owen. Su fichaje por el equipo me fascinó, ya que era un jugador que me gustaba, mucho, cuando jugaba en Anfield. También tiene que ver que siento especial simpatía por los jugadores ingleses, aunque realmente no sabría explicar porqué, lo que no quiere decir que siempre se cumpla ésta máxima. Evidentemente no hablo de los Fowler, Gascoigne, etc. Que también tinen un aquel, aunque con otras camisetas. Nunca me hubiese gustado verles de blanco más allá de con los Three lions en el pecho. Sí me refiero a esos jugadores que dignifican los orígenes del fútbol, como sus gentes, que si bien no escapan de las garras capitalistas en las que han convertido este deporte, con su forma de vivirlo, en el campo o en las terraces, siguen manteniendo un estilo propio y un espíritu original.
 
El "Golden Boy", como se le conocía en las islas, arribó en  la capital de España cuando ya se iniciaba el periodo convulso en el equipo de los galácticos, fruto de una dudosa gestión de Florentino Pérez. Pese a ciertos fichajes de gustos dispares, ese año llegaron Samuel 'il muro', Gravesen y Woodgate; parecía que Owen sí era una operación de garantías. No decepcionó en lo poco que pudo mostrar.
 
Fue en el 2001 cuando se le concedió el Balón de Oro, todavía en Liverpool, el cual le coronaba como el mejor jugador del momento y el más joven en conseguir dicho galardón. Este año fue cuando empezó a parecerme una infamia este tipo de premios, fruto de la publicidad más de lo que sucede sobre el césped. Raúl debió de recibirlo, solo hay que remitirse a los números. En ningún momento pretendo poner en duda la calidad del británico, el cual ayudó a que el Liverpool obtuviese la FA Cup, Community Shield y Curling Cup en el mismo año, además de la Copa de la UEFA y la Supercopa de Europa. Palmarés envidiable, sin duda, pero ¿es un trofeo individual o de conjunto? Lo juzgo porque por esas fechas me tragaba la Premier y creo poder dar un juicio razonable.
Más allá de polémicas absurdas y opiniones subjetivas, Owen llegaba y aquí le esperaba su compatriota David Beckham. Los jugadores ingleses que he tenido el placer de ver con mis propios ojos defendiendo nuestra camiseta, más allá de su rendimiento personal, si por algo se han caracterizado era por un comportamiento intachable. Valgan también estas líneas para recordar a Steve McManaman, otra joya que les quitamos a los Reds. Owen no fue ninguna excepción. En el Bernabéu se encontró con varios problemas: Ronaldo, Raúl, el desmoronamiento del Megaproyecto del Ser Superior y una plaga de lesiones que le rompían el ritmo continuamente. Camacho, García Remón y Vanderlei Luxemburgo ocuparon el banquillo a lo largo de la temporada. Tres entrenadores en un ejercicio explica por sí sola la situación en la que se encontraba el equipo.
Solo pude disfrutar de él un año en nuestro equipo. Una pena. Sin duda hubiese aportado mucho más de lo que ya aportó, que dadas las circunstancias, 16 goles no estuvieron nada mal. Siempre que salía cumplía. Y más que menos, marcaba. Fueron 13 tantos en Liga, dos en Copa (contra Leganés y Valladolid) y 1 en Copa de Europa (Dynamo de Kiev). Fue 20 veces titular, pero solo jugó 7 los 90 minutos. La media a final de temporada fue de poco más de 51 minutos por partido. Tal vez, el gol más recordado es el que le endosó a Víctor Valdés en el 4-2 del Bernabéu frente al Barza. Este para los madridistas. Si preguntamos en Inglaterra, no cabe duda que nos responderán el golazo frente a Argentina en Francia '98.
Desgraciadamente, quien fue una estrella en el Liverpool, no tuvo una segunda oportunidad en el RMCF y retornó a su país para caer con las "Las Urracas". En los cuatro años que defendió la camiseta del Newcastle marcó 30 goles. Pobre bagaje para quien fuera la estrella de Anfield y de la selección nacional inglesa. Su carrera dio un salto cualitativo para su currículum al fichar por el Manchester United. Dicha mejora en cuanto a camiseta a lucir, tampoco se tornó en excesiva confianza de Sir Alex Ferguson. 17 goles en tres temporadas, alguno de muy bella factura, pero sin recuperar nunca su esplendor natural previo al paso por Chamartín.
Hoy día, con 32 años y a punto de cumplir los 33 (el 14 de diciembre), agota su fútbol en el Stoke City. Hay jugadores que nacen con estrella. Owen era uno de ellos. Sin embargo, la ilusión que mostró cuando fichó por nuestro equipo se tornó en una mala fortuna que le lastraría para el resto de su carrera. A mí, me dejó muy buen sabor de boca. Tanto por su fútbol, como por su comportamiento de caballero inglés.
Foto: www.ultras-sur.es/ultrasRMCF1980
 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Bigotones RMCF

Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Benito
Amador
Bachiller





Breitner
Casillas
Cunningham



Espíldora
García Navajas
García Remón




Guti
Inchausti
Juan José



Julio Suárez
Lesmes II
Del Bosque



Martín Vázquez
Martín
Míguel Ángel



Pirri
Rocha
Rubiñán



San José
Sánchez Barrios
Schuster



Stielike
Toni
Tormo




Xabi Alonso


lunes, 12 de noviembre de 2012