martes, 7 de octubre de 2014

Final Copa del Generalísimo 1971


Real Madrid 72-63 Juventud de Badalona.
Final disputada en Vitoria.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Mundial Clubes 2014

El Mundial de Clubes 2014 va tomando forma. Nuestro Real Madrid estará como vencedor de la Copa de Europa y ya tiene fecha, lugar y hora de debut: el 16 de diciembre, martes, a las 19:30 (20:30 en España) en Rabat. Pero la competición dará el pistoletazo de salida el día 10, también en Rabat, enfrentándose el equipo anfitrión, el Moghreb Athletic Tetouan, contra el Auckland City FC, representante de la OFC (Confederación de Fútbol de Oceanía).

Todavía no se conocen todos los participantes, pero vamos a repasar los que sí sabemos y los que tienen opciones de llegar.

REAL MADRID. Está todo dicho.

SAN LORENZO. Poca presentación necesita. El otro equipo que ya está en semifinales y que llega tras hacerse con la Copa Libertadores. Disputarán su encuentro en Marrakech el miércoles 17 de diciembre a las 19:30 hora local.

CRUZ AZUL (México). Quizá sea la única alternativa al Real Madrid y San Lorenzo.  Acceden al Mundial tras ganar la Liga de Campeones de la CONCACAF. En la final se impusieron a sus compatriotas del Toluca, empatando en ambos partidos (0-0 y 1-1) y haciendo valer el factor de los goles fuera de casa.

AUCKLAND CITY FC (Nueva Zelanda). Vencedor de la Liga de Campeones  de la OFC. A priori el equipo más débil de la competición. En la final venció al Amicale, de la República de Vanuatu. Empataron a 1 en la ida y el Auckland ganó 2-1 en casa.

MOGHREB A. TETOUAN (Marruecos). Disputa la competición como equipo anfitrión, siendo el campeón de la liga marroquí.

Falta por conocer 2 participantes. El representante de Asia (AFC) y de África (CAF).  El vencedor de la Liga de Campeones de la AFC se conocerá el 1 de noviembre, cuando se dispute la vuelta de la final. En la actualidad se están jugando las semifinales. En la ida el Al-Hilal, de Arabia Saudí, se está enfrentando al Al-Ain de Emiratos Árabes. El partido terminó con un 3-0 para el Al-Hilal que jugaba en casa. El día 30 de este mes se juega la vuelta y tendremos primer finalista. La otra semifinal enfrenta al FC Seoul de Corea del Sur contra el WS Wanderers australiano. 0-0 en Corea y la vuelta se jugará el 1 de octubre. Los que pasen a la final se enfrentarán el día 25 de octubre y el mencionado 1 de noviembre.

En la Liga de Campeones africana la situación es similar. Ya se conoce un finalista, el AS Vita Club de la ciudad de Kinsasa, el Congo. Viene de eliminar en semifinales al CS Sfaxien de Túnez. 2-1 a favor de los congoleños en ambos partidos. Por el otro lado del cuadro el ES Sétif de Argelia tiene ventaja, 2-1, sobre TP Mazembe, también del Congo. La vuelta será el 28 de septiembre en Lubumbashi, ciudad del Mazembe. La final se jugará el 24 o 26 de octubre y el 2 de noviembre, cuando ya se completará el listado de participantes de Marruecos 2014.


El vencedor del partido preliminar entre el Tetouan y el Auckland City irá por el lado del cuadro de San Lorenzo. El resto de emparejamientos se conocerá por sorteo. El partido preliminar, los cuartos y la semifinal del Real Madrid se jugarán en Rabat. A partir de ese momento todos los encuentros serán en Marrakech (la quinta plaza, la semifinal de San Lorenzo, el tercer y cuarto puesto y la final). La final se juega el sábado 20 de diciembre a las 19:30 hora local. 

sábado, 27 de septiembre de 2014

Supercampeones desde 1984

Hoy el Real Madrid ha sumado su cuarta Supercopa de España. La tercera en ediciones modernas, dicen. Cuando interesa lo antiguo suma. Cuando no lo que se consiguió en blanco y negro (para algunos la televisión en color llegó con Cruyff) no cuenta en la actualidad. Lo cierto es que antes de estas 3 Supercopas consecutivas, se venció en la primera edición que se disputó de este torneo.

Fue en 1985 y el Real Madrid machacó al CAI Zaragoza en Alcora, población situada en Castellón. También fue conocida como Copa Federación. La primera intención de este torneo organizado por la FEB y la recién creada ACB  era promocionar el baloncesto en localidades pequeñas o de poca tradición baloncestística. Alcora  tenía por aquel entonces algo menos de 8000 habitantes y acogió el evento con gran entusiasmo y organización. El Real Madrid llegó como campeón de Liga y los maños como campeones de Copa.

El partido, ante los 3500 espectadores que llenaron el Municipal de Alcora,  tuvo poca historia debido a que ya en el descanso el Madrid gozaba de una amplia ventaja. 21 tantos, concretamente.  A falta de algo menos de 10 minutos para el final el marcador reflejaba un 80-40 inequívoco. Lo que más preocupó a Sáinz, quien fuera entrenador del RMCF por aquel entonces, era lo resbaladizo del parqué.  Miedo a las lesiones cuando se avecinaban importantes compromisos europeos. Era momento de mover el banquillo y de aprovechar para dar entrada a un joven Antonio Martín, hermano del malogrado Fernando. Tenía 18 años y con sus 2,07 empezó a demostrar que quería formar parte de la primera plantilla.

El partido concluyó 101-61. Garrís, del conjunto maño, fue al máximo anotador del partido con 21 tantos, seguido por los 19 de Iturriaga (aunque en otra fuente consultada aseguran que anotó 21 tantos). Del Madrid también destacaron los 14 puntos de A. Martín y Jackson.


Las siguientes ediciones se disputaron con el mismo formato en Valladolid, La Coruña y Vigo. Pero al considerar la ACB que la competición carecía de atractivo, decidieron suprimirla. Fue así hasta el 2004, cuando se disputa en el formato que todos conocemos en la actualidad y donde el Real Madrid lleva reinando en los 3 últimos años. 

El equipo en Alcora.  Alineación de izquierda a derecha.
De pie: Fernando Martín, Antonio Martín, Rullán, Romay, Robinson y Jackson.
Agachados: Velasco, Corbalán, Biriukov, Iturriaga y Del Corral. 

domingo, 14 de septiembre de 2014

El reencuentro gracias a Don Santiago

En el año 1949 Ladislao Kubala abandonó su país, Hungría. Fue jugador destacado en el Ferencvaros y el Vasas de Budapest, pero debido a la guerra, decidió poner rumbo a Checoslovaquia, país natal de sus padres. Éstos, siguieron viviendo en Hungría mientras su hijo jugaba en las filas del Bratislava. Terminada la contienda regresó a su país. Decidió dejar atrás el Telón de Acero y se despidió de su madre sin decirle dónde se dirigía. 

Kubala formaba parte del F.C. Barcelona cuando llevaba varios años sin ver a su madre. También formó parte del combinado nacional, jugando 19 encuentros. Pero un pedazo muy importante de su vida seguía atándole a su pasado. Es ahí donde entra la figura de Don Santiago Bernabéu. En septiembre de 1961 el Real Madrid disputaba la primera fase de la Copa de Europa frente al Vasas de Budapest. En Hungría el Madrid se impuso  0-2, con tantos de Tejada por partida doble. Para festejarlo el Real Madrid organizó una fiesta. En la misma, Bernabéu tomó la palabra para decir: "Voy a pedir un favor a los aquí presentes. No es para mí, ni para mi equipo, sino para la máxima figura de nuestro equipo rival, el Barcelona. Kubala lleva catorce años sin ver a su madre..."

Un tiempo después, y con la mediación del presidente del Real Madrid y del Ministro de Asuntos Exteriores, Kubala se dirigió a Viena donde aterrizaría su madre unas horas después. Desde allí y tras las lógicas muestras de afecto entre ambos, pusieron rumbo a la ciudad condal. Este episodio no es más que otra muestra del altruismo del que ha sido el mejor presidente de nuestra entidad.

Enrique Llaudet, presidente del Barza, saluda en húngaro a la recién
llegada madre de Kubala a Barcelona. Foto: La Vanguardia

viernes, 12 de septiembre de 2014

El derby de mañana

- El derby de mañana es el derby de un equipo campeón de Europa con los problemas lógicos de un equipo recién construido. ¿Incoherencia? No, ataque megalómano del Ser Superior. No puede permitir que la Décima sea más importante que él.

- El derby de mañana no será el de Cibeles vs. Neptuno. Será Adidas vs Nike . Rosa vs. gris.

- El derby de mañana es un derby sin afición. Sin la visitante, por la locura de los precios de las entradas, y sin la local, mezcla de simples clientes y gradas artificiales en periodo de construcción.

- El derby de mañana es un derby hecho  medida del que "lleva 15 años en la portería y solo ha perdido uno", de los que le hacen la campaña, de los que se inventarán nuevos eufemismos para hacerle grande si mañana perdemos.

- El derby de mañana es el del "cholismo". Religión que viene a sustituir al "guardiolismo".

- El derby de mañana es el derby del juego sucio y violento con el beneplácito del trencilla de turno.

- El derby de mañana es el derby donde pase lo que pase, los "buenos" seguirán siendo los "buenos" para los mass media y los "malos" serán aún más "malos".

- El derby de mañana será un derby sin ambiente de derby.


- El derby de mañana es el derby que menos me importa de todos los derbys que he vivido.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Ya en los 60 se veía venir

No hay score ni cuadros ni partidos. Los estadios son demoliciones que se caen a pedazos. Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. La falsa excitación de los locutores ¿nunca lo llevó a maliciar que todo es una patraña? El último partido de fútbol se jugó en esta capital el día 24 de junio de 1937. Desde aquel preciso momento, el fútbol, al igual que la vasta gama de los deportes, es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante la cámara [...]. La excesiva publicidad es la característica de los tiempos modernos.

Crónicas de Bustos Domecq
de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, 1967.

sábado, 16 de agosto de 2014

Hampden Park 1960



Preciosa imagen de los aledaños del estadio escocés en la previa de lo que aún se recuerda como el mejor partido de fútbol de la historia.

Real Madrid 7-3 Eintracht Framkfurt
La Quinta Copa de Europa

domingo, 10 de agosto de 2014

lunes, 4 de agosto de 2014

La Quinta del Buitre

Probablemente muchos de los que paséis por aquí ya habréis leído, en muchos casos más de una y dos veces, el artículo que se relata a continuación. Estas líneas serían el pistoletazo de salida de una generación que podría calificar con mil y un apelativos, pero todos ellos serían repetidos. Fue Julio César Iglesias, periodista de El País por aquel entonces, quien escribió un artículo atípico. No hablaba de las estrellas del momento. Se fijó en la cantera madridista. Esta vez el protagonismo no estaría en el Estadio Santiago Bernabéu, sino en la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Esa sepultada hoy por cuatro mastodónticas torres.Este artículo, no por tanto repetido, es menos interesante. No podía faltar en el blog.


Castilla Club de Fútbol, esplendor en la hierba

Si el fútbol fuese una ciencia exacta, el éxito del Castilla sería sólo una igualdad matemática: con la jornada de ayer, quince puntos, cinco positivos, veinticinco goles a favor, once en contra. Si el fútbol fuese únicamente una ciencia, el éxito de Butragueño, delantero centro titular, sería un simple dato numérico: quince goles en once partidos. La serie goleadora de Butragueño, El Buitre, es una muestra de calidad personal y es también el resultado de una suma de esfuerzos. Detrás de El Buitre están el trabajo de un entrenador con imaginación, Amancio Amaro, míster AA, y el ingenio colectivo de Michel, Pardeza, Sanchís y Martín Vázquez. Una promoción a la que los hinchas comienzan a llamar La quinta de El Buitre.

Las primeras noticias sobre El Buitre datan de hace dos años y de un trofeo Santiago Bernabéu. Aquélla era una tarde cubierta de estaño, estaño fundido, cuyas últimas luces llegaban, divididas, desde las azoteas de los edificios más próximos.


A las siete de aquel miércoles de cerveza y fundición, los cronistas comenzaban a deslumbrarse con cierto Taland, un holandés berrendo en surmoluqueño que llevaba el balón con ceremonia, como si fuese un pastel de cumpleaños. Una vez en área, le enseñaba el pastel al defensa, y en el último momento lo escondía con el donaire de un prestidigitador. Luego bajaba la cabeza como si quisiera recoger los aplausos en el hoyo del cogote.


Uno a cero gana el AZ al Real Madrid juvenil. Faltan quince minutos

Pero en aquella tarde metálica los ojeadores descubrirían un segundo fenómeno: para responder al holandés berrendo en surmoluqueño, Grande, el entrenador local, sacó a un extraño chico dotado de una tosca figura de repartidor. Tenía la espalda recta, las piernas robustas y cortas, y los brazos, largos y pendulares. Por si fuera poco, estaba rematado por una cabecita poliédrica cuyo punto de fuga era una nariz triangular. Como contrapartida, no tenía un pelo de tonto; alguien, seguramente un aprendiz, le había rapado al cero. Aquel tipo se llamaba Emilio Butragueño.

Cuando recibió el balón, las cosas cambiaron radicalmente. Dio un toque para controlar, levantó la cabecita, vio un hueco entre los defensas y metió un pase que era medio gol. Unos minutos después se había confirmado como un virtuoso del juego corto, uno de esos seres nacidos para la picardía de los salones de palacio. En el último minuto empató el partido. “Ni un pelo de tonto”, reconocieron los escépticos.

Muchos meses más tarde, aquel tipo microcéfalo reaparecía en el Real Madrid de Tercera División, antes llamado el amateur. El partido se jugaba en la Ciudad Deportiva. Había mucho público. En aquella fría mañana de estaño y limonada los chicos no lograban hacer un gol. A última hora llegaron al graderío dos desconocidos, seguramente dos locos. Eran bajitos, barbudos y medio incendiarios, y venían hablando de Butragueño. Decían que era un hombre de cinco velocidades. Sabía jugar a la carrera y tenía la plusvalía de una quinta marcha.


Cuando faltaba un minuto, El Buitre recibió el balón. En el círculo central metió la primera, en la demarcación de medios volantes la segunda, en línea de media luna la tercera, y en la línea frontal la cuarta. Los dos desconocidos empezaron a gritar “¡la quinta, Buitre! ¡La quinta!”


Fuera por prodigio o por casualidad, El Buitre dio un definitivo acelerón, se presentó ante el portero y disparó suavemente hacía la izquierda. Más que una jugada, aquel lance fue una conversación de El Buitre consigo mismo. Un monólogo que sólo podía terminar en gol.


Desde entonces El Buitre ha demostrado mil veces en el Castilla que la distancia más corta entre dos puntos no es la línea recta. Avanza en zigzag, o más exactamente, en zigzag y plata, como el relámpago. Su picado en el área es un flash, una explosión de luz rápida y deslumbrante.


La quinta de “El Buitre”

Sin embargo, la ascensión de El Buitre ha sido un fenómeno asociativo; su juego y sus goles han sido posibles gracias a la rara coincidencia de una emoción popular, de un gusto de la hinchada por la fantasía, y de una quinta de extremos fulgurantes y mediocampistas finos y geométricos. Los goles de El Buitre son cosa de Fuenteovejuna. De todos a una.

Todo empezó un jueves, a quinientos metros del casino de Montecarlo. Se disputaba la final del torneo juvenil Príncipe de Mónaco de selecciones nacionales, un campeonato de Europa oficioso. Había participado la selección española, y uno de sus jugadores, Miguel González, Michel, era designado mejor futbolista del año. Se rumorea que en la entrega de premios a la princesa Carolina se le cayó la pamela en presencia del joven interior izquierda, y que a Philip Junot se le empezó a caer Carolina. Tal episodio es, sin duda, un bulo con el que los cronistas quisieron reflejar su deslumbramiento ante los pases de Michel al espacio libre, ante su imaginativo juego de estudiante. “La imaginación, al poder”, dijeron los rezagados del Mayo francés; “La imaginación, al Castilla”, dijeron los aficionados madridistas que pretendían tomar por sorpresa los cuarteles de invierno de la vieja guardia. Pasaron el tiempo y los partidos. Hoy, con veinte años, Michel, capitán y líder del equipo, ensaya algunas viejas suertes olvidadas en los desvanes del Mundial de México; Junot se está quedando calvo, y la princesa Carolina deja caer su pamela ante Guillermo Vilas y Roberto Rossellini.


A la sombra de Michel comenzó a crecer Miguel Pardeza en los valles planos del estadio Santiago Bernabéu. Había venido de algún lugar de Huelva. Tenía la sagacidad de los linces de Doñana y, sobre todo, su misma rapidez. Para Pardeza, el gol es, antes que una jugada, un presentimiento. Tiene, como su compañero El Buitre, un pálpito especial que le permite situarse en el punto exacto, justo un segundo antes de que el balón haya llegado hasta allí. Luego toca, amaga, vibra y se esfuma entre los defensas como un muñequito electrónico. A la vista de su baja estatura, de su juego entre cósmico y tercermundista, los aficionados sospechan que no es únicamente una modesta versión de Maradona y una versión superior de Pato Yáñez; podía ser muy bien una mutación de Amancio y Johnstone; tal vez un ordenador japonés de bolsillo. Hasta ahora ningún defensa ha logrado tomarle el programa, y en Segunda División comienza a rumorearse que, de noche, todos los gatos son Pardeza.


Meridiano de “Greengoal”

Detrás de él, más bien hacia el centro, se mueve Lolo Sanchís. Seguramente nació por primera vez cuando su padre le hizo un gol agónico a Suiza en el mundial de Londres. Aquel Sanchís de tupé, barro y medias caídas se alzó del suelo gritando gol y soñando con una perpetuidad llamada Lolo.

Hoy Lolo tiene dieciocho años, una especie de ceja única, como de Polifemo, y es un niño terrible. Si estás en el equipo contrario, te persigue, te quita el balón, te pasa por encima, se escapa, y mata al portero de un disparo a bocajarro. Es muy malo, muy peligroso y muy positivo, y lleva una crónica negra escrita en la frente. Si no se regenera pronto, podría convertirse en uno de los mejores medios-matraca de Europa, borrar la memoria de Nobby Stiles y Bobby Moore, y aburrir a Sócrates, Falcao, Antognoni y otros sabios de Grecia en el Mundial de 1986. Si Dino Zoff decide volver, peor para él. Porque dicen los augures que el próximo grito de la hinchada será “¡Mata, Sanchís!”

Los cambios de juego hacia la izquierda suelen comenzar en Martín Vázquez. Como su amigo y protector Ricardo Gallego, aprendió en un colegio de frailes. Es, sin duda, la nueva frontera del fútbol. Tiene el ascetismo seco y disciplinario de los trapenses y el misticismo barroco de las carmelitas. Vive sin vivir en él, es decir, se desvive. Pero lo hace jugando al primer toque, o conduciendo con prudencia el balón, o persiguiendo al enemigo con la tenacidad de los peregrinos. Tiene la disciplina de Overath, la paciencia de Gárate, la solidez de Gerson y la fantasía mediterránea de don Manuel Velázquez Villaverde, duque de la Menta. Hay una línea imaginaria, un meridiano de Greengoal, que une Wembley con Maracaná a través de Chamartín y del Camp Nou. Pasa por Rafael Martín Vázquez.

De repente, Martín Vázquez, la próxima gran figura de la fiesta, centra con la parte exterior del pie, controla Michel, toca, ¡top!, hacia la derecha, recibe Pardeza, quiebra, pasa hacia el punto de penalti, llega Butragueño, desvía hacia la izquierda. Gol, goool. Gol de El Buitre. Catorce goles en diez partidos.

Hace mucho tiempo Alfredo Di Stefano tenía hilo directo con el Olimpo. Hoy debe tenerlo con las brujas de Macbeth y con el espíritu de Maquiavelo, como lo tuvo cuando volvió a River Plate. Allí, Beto Alonso estaba indispuesto;

Fillol quería irse; Pasarella pensaba en Italia, y Tarantini, en su mujer, la vedette Pata Villanueva. Don Alfredo llamó a la última promoción de juveniles del club, a la quinta de Clausen y Vieta. Y ganó el campeonato.

Si los augures no se equivocan, ahora tiene diez minutos, acaso dos o tres partidos de Liga, para movilizar a la quinta de El Buitre. Para llamar a la imaginación, a la disciplina y a la calidad.

Tal vez así no logre ganar el campeonato, pero algunos hinchas recordarán el espíritu aventurero de Old Trafford y dirán: “El viejo don Alfredo ha vuelto a ser Di Stéfano”.

jueves, 24 de julio de 2014

RMCF-B. Leverkusen 97/98


Colaboración PK.